lunes, 19 de octubre de 2009

La lengua de mis abuelos


Dice el Ministro de Justicia (¿) de España (¿) que se manifestó en Santiago a favor de la "lengua de sus abuelos". Haría mejor si se manifestara a favor de la Libertad de sus abuelos. Porque los míos, gallegos como los del ministro, supongo, hablaron siempre en castellano, y, salvo análisis genéticos, RH, o estudio genealógico filonazi, eran tan gallegos, digo, como los del orondo ministrillo.

Ya está bien. Ya está bien de faltar al respeto una y otra vez a los ciudadanos. Este burócrata bien alimentado por la nación que le paga su más que generoso sueldo, falta una vez más al respeto a los gallegos. Éstos amigos de la imposición, en realidad lo que defienden es que los gallegos son tontos de baba, personas ignorantes, estúpidas que, ¡probrecitas ellas! no saben lo que es mejor para ellos. No de otra manera puede entenderse que siempre se manifiesten contra la Libertad de los ciudadanos gallegos. ¿Son ellos los que han de decirle a un ciudadano gallego que habla en castellano que es rematadamente tonto, que está lleno de "autoodio", que es víctima del imperialismo castellano? ¿Es ese el respeto que merecen para estos inquisidores la capacidad de los ciudadanos gallegos?¿Y éstos son los que defienden Galicia?

Al final, y una vez más, el socialismo, se alinea con los nacionalismos para defender una política de "ingeniería social" que tanto les gusta. Odian y han odiado siempre la Libertad si el ejercicio de ésta supone un alejamiento de sus ideales, que, como es sabido, están por encima de cualquier derecho individual. ¡Cómo osan los ciudadanos dirigir sus vidas! ¡Eso es una labor del Estado!

Una vez más, la Alianza queda burda y grotescamente al descubierto: el Ministro de ¡Justicia! de España manifestándose de la mano de grupos terroristas, filoterroristas y de ideología antiespañola. A las fotos me remito. Ahí tenemos al PSOE de Galicia "encamado" de nuevo con los que se afanan en las persecuciones lingüístico-étnicas, de la mano de quienes niegan la ciudadanía a quien no manifieste esclavitud a la tribu.

Y como colofón, una Xunta excesivamente floja, débil en sus planteamientos, que no acaba de arrancar en defensa de la Libertad, en defensa de los gallegos, en defensa de Galicia, porque la mejor defensa de Galicia es creer en los gallegos, y dejar que sean éstos, como ciudadanos, quienes elijan EN LIBERTAD cómo quieren vivir, hablar, expresarse y pensar. Porque al final, son las personas las que deben decidir sobre sus vidas y no el Estado. Por eso, no y mil veces no al "bligingüísmo armónico" al "trilingüísmo" y cualquier medida que no suponga, de una vez por todas, confiar en los ciudadanos, ciudadanos que no necesitan "normalizarse" ciudadanos que deben poder vivir en LIBERTAD, ajenos a toda esta casta de paniaguados que pretenden repartirse la libertad de los ciudadanos en cuotas, porcentajes o trilingüísmos. O se cree en la Libertad, o no se cree.

Defendamos la Libertad, porque gallegos, ministro, son todos. Mis abuelos también.

Salud y Libertad

miércoles, 5 de agosto de 2009

El PSOE, implacable con la corrupción

Por una vez en su vida, la estulta Leire ha dado en el clavo: "el gobierno será implacable con la corrupción". Pero el resto de los mortales, escandalizados por tanta desvergüenza de quien desde un partido habla en nombre de un gobierno (¿mayor signo de corrupción democrática es posible que el de hablar en nombre del gobierno desde el partido, confundiendo ambos?), le han cogido la gracia por el sentido inverso al que la torpe Leire pretendía.

Nadie puede negarle al PSOE su trayectoria "implacable CON la corrupción".De hecho ahí está la historia del partido más corrupto de la democracia española para verificarlo: desde el TERRORISMO DE ESTADO que, lejos de acabar con el terrorismo, logró que más de un "sociata" se forrara, mientras otros TORTURARON Y MATARON, hasta el robo del Director General de la Guardia Civil, su fuga y el "papelón" de la ViceVOGUE, pasando por el presidente del Banco de España, siguiendo por "mi hermanísimo", por el antenicidio consentido, por la expropiación de RUMASA, por la financiación ILEGAL del PSOE, por las comisiones del AVE, por las subvenciones a los familiares del Presidente del PSOE..., y todo esto sin echar la vista atrás, a principios de siglo, donde el PSOE no sólo era corrupto, sino, en gran medida, guerracivilista y asesino, con honrosas excepciones.

Pero los acomplejados de la derecha no hemos entendido nada. Nos hemos rasgado las vestiduras por las palabras de la ignorante Leire, la del PIB y el género, la del acontecimiento planetario, pobre... Pero en el fondo la tonta Leire dijo una verdad como un templo, marcó el territorio y envió una seria advertencia para los señoritos del PP que pretendan ser corruptos: "el Gobierno será IMPLACABLE CON la corrupción". Nada más cierto, ni más preciso. El PSOE lleva más de un siglo en una eterna luna de miel, en una IMPLACABLE relación CON la corrupción. Y quien quiera entender que entienda: lo de la corrupción es COTO PRIVADO DEL PSOE. Que nadie intente quedarse con el pastel, que rápidamente el gobierno, a través de la “Reina de los trajes” envía a "Cándido" y a su legión de doctos opositores al ascenso fiscal, para que acudan raudos y veloces contra quien ose tocar el pastel, casi a la misma velocidad que miran para otro lado contra sus conmilitones o contra los asesinos etarras y sus cómplices.

Pobre Leire, para una vez que habla claro y desde el corazón....Es que no hay derecho, hombre, cuando la chica miente, porque miente, cuando dice babosadas, porque las dice...y para una vez que dice algo insólito, es decir, la pura verdad, la seguimos criticando. Si es que esta chica tiene un don, señores, un don….Vito Corleone.

Pero no se engañen, en el fondo, la frase de Leire es meridianamente clara: con la corrupción el PSOE no juega, la quiere en rigurosa EXCLUSIVA. A las hemerotecas me remito. Corrupción se escribe con "s", con "s" de Socialismo. No vengan gaviotas a estropearles el gran negocio...

Salud y Libertad

jueves, 30 de julio de 2009

La náusea

Una vez más, el nacional-comunismo etarra ha vuelto a asesinar. Vuelve la náusea. Vuelve el asco que nos produce a millones de españoles el vil asesinato de dos compatriotas, y la vuelta a lo de siempre: frases hechas de una casta política mediocre.

Los mismos que nos decían una y otra vez que no debía haber "vencedores ni vencidos", los mismos que le otorgaron trato de favor a un psicópata en huelga de hambre, los mismos que cuestionan la unidad de la nación española, los mismos que alimentan hoy el ogro nacionalista y el separatismo llenando las arcas de Cataluña contra el resto de España, esos mismos, hablan de lo "irracional" del terrorismo. ¿Irracional? Yo más bien diría, monstruosamente lógico y frío. ¿Qué pensará la cúpula etarra? Si nuestra casta política cede soberanía a Cataluña por el chantaje de sus votos, ¿qué no hará con el chantaje de los muertos? Porque ese y no otro es el objetivo de ETA: doblegar al gobierno de turno, forzándole a sentarse a negociar la independencia, es decir, el poder. El mismo objetivo, al fin, de todo nacionalista, pero con medios brutalmente inhumanos y bárbaros; acabar con España como nación para repartirse ellos los despojos.

Nadie en su sano juicio puede entender la esquizofrenia política que padece hoy España. Se premia al tahúr y se castiga al solidario. Algunos opinadores se sorprenden de que España padezca la lacra nacional-comunista de ETA, pero no son capaces de criticar con dureza los coqueteos de nuestros líderes nacionales con el alimento de ETA: el nacionalismo. No nos puede sorprender que algunos "comprendan" el contexto del terrorismo etarra. Mientras se siga homenajeando a personajes siniestros como Castelao o Sabino Arana, y conmemorando estafas históricas como la referida a Rafael Casanova, el contexto etarra lucirá una supuesta coherencia ideológica. Porque los Castelao, Sabino Arana, Prat de la Riba, etc suponen el alimento, la esencia del nacionalismo antiespañol en sus comunidades. Pero gozan ahora de más predicamento y respeto, incluso, que en sus días, gracias al apoyo de los suyos y el complejo de los demás, complejo que, poco a poco, se va tornando también en complicidad, homenaje, asimilación, y, finalmente, legitimación.

Necesitamos con urgencia recuperar el sentido común. Ese que nos dice que, si permites que la mitología nacionalista sea promocionada por la nación contra las que ese nacionalismo lucha, la lógica dicta que el nacionalismo se fortalecerá y la nación se difuminará para, tarde o temprano, desaparecer. El mismo sentido común que nos ha de llevar a defender con firmeza los beneficios de la unión, frente a la diferencia, la solidaridad frente al chantaje, el ciudadano frente a la tribu, la Libertad frente a la imposición. En definitiva, España frente al nacionalismo.

Hoy han asesinado a dos españoles por el simple hecho de serlo. Sirvan estas líneas de homenaje a ellos y de ánimo para sus familias y para aquellos que ven en España la garantía de la superación de los horrores del nacionalismo tribal.

Salud y Libertad

miércoles, 15 de julio de 2009

El timo de la financiación (I)

Hemos conocido la propuesta de financiación autonómica del gobierno. Se podrán poner muchos adjetivos, se podrán realizar malabarismos dialécticos para describir sus supuestos beneficios. Es más, el gobierno se ha esmerado mucho en afirmar que todos "van a recibir más". Y es cierto. Pero también es un timo. En mi modesta opinión, el modelo que se pretende aprobar se define con una sola palabra: COARTADA. Porque de lo que se trata es de enmascarar el despojo del gobierno a los ciudadanos españoles en favor de "estaditos" gobernados por el PSOE. Y la manera no podía haber sido más burda. Trataré de explicarlo con un ejemplo sencillo (por descontado la financiación autonómica es más compleja y lo que se pretende con el ejemplo es destacar el "espíritu" de la financiación):

Imaginen que un padre tiene que repartir 1700 euros de una empresa familiar entre sus 17 hijos. Pero este padre tiene el control de la empresa porque dos de sus hijos le han cedido su participación en la misma y sus votos en la junta de accionistas, lo que le otorga el poder de decisión en la empresa. Pero sabe que tampoco puede "cabrear" a los otros 15 hijos porque si se pusieran de acuerdo contra él también peligraría su puesto. Pues bien, el padre, incapaz de resolver el sudoku, opta por la solución más tramposa. Pide un crédito a todos sus bancos avalando el mismo con los activos de la empresa (previo pacto con sus dos hijos predilectos que le apoyan en la maniobra) y obtiene un aumento de la cantidad a repartir, situándola en, digamos 3400 euros. Y procede al reparto de la misma en las proporciones siguientes:

- De los 1700 euros a mayores nacidos del préstamo, entrega el 50 % a sus dos hijos predilectos: 425 euros a cada uno. El 50 % restante, se reparte entre el resto de los 15 hijos, es decir, 56,66 euros a cada hijo.

- Los 1700 euros iniciales los reparte a partes iguales, es decir, le corresponderían 100 euros a cada hijo.

Conclusión: todos reciben más de lo que recibirían con los 1700 euros iniciales (100 euros cada uno), pero los dos hijos predilectos ingresarían 525 euros, mientras que el resto ingresaría 156,66 €.

Ahora imaginemos que "se vende" el acuerdo como satisfactorio para todos. Estaríamos ante una gran falacia. Es cierto que todos mejoran, pero:

1.- La supuesta mejora "tapa" la verdadera injusticia: la desproporción entre lo que perciben los dos hijos predilectos, y lo que percibe el resto.

2.- La supuesta mejora se consigue vía "endeudamiento de toda la empresa", incluídos los 15 hijos que reciben menos. Luego la "mejora" sale de todos los bolsillos pero sólo beneficia a dos en proporción mayor que al resto.

3.- La empresa queda fuertemente endeudada, siendo más que probable que la deuda contraída para "tapar" la mejora de los predilectos, sea al final responsabilidad de todos los nietos.

Sumen a esto las desigualdades entre los hijos, siendo los predilectos, uno más rico que el resto, y otro, fuertemente dependiente del padre, y hagan cuentas y pongan nombre y apellidos a los hijos.

Una última cuestión: con todo, lo más preocupante es la opinión de la madre, que en primera instancia "abronca" al padre por el timo y el grave perjuicio para toda la familia, pero a continuación se apresura a decir que cada uno de sus hijos haría bien en mirar su propio interés sin el menor escrúpulo. A esto no hace falta ponerle nombre y apellidos, ¿no creen?

Salud y Libertad

viernes, 10 de julio de 2009

Hasta luego, Libertad

Retomo hoy el hilo de este blog curiosamente con una despedida. Hoy se apaga el micrófono de Federico Jiménez Losantos en la cadena COPE. No me toca a mí ahora analizar los porqués, los dimes y diretes de la cuestión accesoria, a mi entender: la causa de la ruptura COPE-FJL. No es eso lo que me motiva a escribir estas líneas, pues poco o nada puedo aportar a los innumerables rumores e hipótesis sobre la cuestión, insisto, menos importante.

Lo que de verdad me importa, es una manera de hacer periodismo, y un intelectual metido en la jungla periodística que me ha acompañado durante muchos años, primero mientras el día tocaba a su fin, y después al despuntar el alba. Para mí, más allá de las circunstancias, de las coyunturas políticas del momento, están valores como la valentía, la defensa de la Libertad, y la defensa de España, lo que viene a ser, hoy en día, la misma lucha. Y ahí, don Federico no tiene parangón con ninguno de los ilustres periodistas que pueblan nuestra piel de toro.

Se podrá estar de acuerdo con FJL siempre, a veces, nunca, o casi nunca. Pero lo que jamás nadie podrá negarle es su independencia. Jamás podrá negársele su valentía, y jamás podrá negársele su coraje en la defensa de aquello en lo que cree: España y la Libertad, o la Libertad y España, lo que para muchos de nosotros, liberales y españoles, viene a ser una redundancia.

FJL ha acometido una tarea hercúlea en defensa de un periodismo independiente, quijotesco a veces, un aldabonazo diario en las conciencias dormidas de los ciudadanos españoles, un golpe de espuela al caballo de la democracia, a veces dormido y rumiante, para que ejercite sus músculos y no se debilite.

Pero ha conseguido algo todavía mejor: el apadrinamiento de un movimiento liberal y español, con una base intelectual sólida, defendida por una nueva generación de analistas, periodistas, economistas, abogados, etc, que sin duda germinará tarde o temprano en beneficio de los ciudadanos españoles.

Al final, FJL no ha hecho otra cosa que mantener vivos los cimientos de cualquier sociedad abierta, de cualquier democracia que se precie de serlo. Porque la democracia no es el consenso por el consenso, no es la defensa de distintos valores según las coyunturas o las encuestas, no es la ausencia de debates ideológicos, no es la defensa de instituciones (Ayuntamientos, Comunidades, Partidos) por encima de las personas. La democracia es discrepancia, es poder limitado, es igualdad de oportunidades, es estado de derecho, es, en definitiva, Libertad.

Por eso hoy, el día en que FJL deja la casa de la COPE para emprender un nuevo camino, es justo reconocer que, se compartan con él las ideas o no, Federico es una persona necesaria, vital, para mantener vivo el debate, para asaetear las conciencias y para recordarnos a todos valores como la valentía, la independencia, la discrepancia, y la libertad de expresar en público lo que una buena parte de la ciudadanía piensa y no puede permitirse el lujo de decir. FJL es una voz libre, y como tal, debe protegerse. Porque en la medida en que en una sociedad existan voces libres, controvertidas, la sociedad será más viva, más participativa, menos controlable, en fin, más democrática.

Yo personalmente le deseo toda la suerte del mundo. A la Libertad no se le dice nunca adiós, si acaso, contra nuestra voluntad, hasta luego. Porque si se da la batalla por ella, siempre vuelve. En eso estaremos. Siempre.


Salud y Libertad

martes, 7 de abril de 2009

Nacionalismo y democracia

Anda la CIG montando "barullo" desde que el PPdG ganó las elecciones. Que si las oposiciones, que si la educación "en" gallego...Pretenden una especie de huelga "preventiva" contra el partido vencedor de las elecciones en Galicia. Un partido y un candidato que han hablado claro y han dicho abiertamente a los ciudadanos lo que iban a hacer. Y los ciudadanos han elegido, de entre las diferentes opciones políticas, precisamente la del PPdG. Y por mayoría absoluta, con una diferencia sideral si del nacionalismo hablamos. Pero claro, la CIG no entiende de democracia ni de legitimidad. Para esta "casta" nacionalista, la democracia sólo es válida si los elegidos son ellos. Si el pueblo decide que apoya a un partido y a un presidente que ha dicho durante la campaña electoral que "va a derogar inmediatamente" el decretazo lingüístico perpetrado por los amigos de la CIG, a la CIG y al nacionalismo ya no le vale la democracia. Les importa un bledo la opinión del pueblo que dicen representar por mandato divino del dios breogán. Y así, cuando el nuevo gobierno no tiene ni siquiera cabezas visibles, ya están montando huelgas y "revoluciones". Éste es el respeto que la CIG y el nacionalismo tienen por la opinión expresada libre y democráticamente por los ciudadanos gallegos.

Ahora, con perspectiva, y ante el comportamiento de CIG y BNG (este ya sin careta apoyando a la Mesa por la Normalización en su convocatoria del 17 de mayo) uno se da cuenta de lo que se ha librado Galicia con la salida del BNG y sus acólitos del gobierno de la Xunta. Lo que ya es de traca es que el nacionalismo, lejos de entender el mensaje de los ciudadanos, y moderarse, persevere en el error y no respete la aplicación de las medidas de Feijoo, anunciadas en la campaña, y ratificadas democráticamente por los ciudadanos.

La perversión de la democracia empieza cuando los perdedores, antes incluso de que el gobierno legítimamente elegido en las urnas tome posesión, ya le niegan la posibilidad de aplicar las medidas que éste ha propuesto abiertamente durante la campaña. Hablemos claro: para muchos ciudadanos, democracia y nacionalismo, a la vista del comportamiento de cierto sindicato, se empiezan a vislumbrar como términos incompatibles. La falta de respeto hacia aquellas personas que han elegido libremente su opción política y que ha resultado ganadora por mayoría absoluta, demuestra una falta de arraigo democrático en el entorno nacionalista preocupante. A lo mejor deberían reflexionar sobre ello. Muchos pensamos que ese talante antidemocrático, de imposición, de conseguir lo que pretenden por la vía del ordeno y mando y del mandato druídico de los suevos, fue precisamente lo que llevó a los ciudadanos a elegir otras opciones que, simplemente, defienden la libertad y les tratan como personas capaces de discernir lo que es mejor para sus vidas, sin imposiciones, y sin peajes. La democracia es eso: la posibilidad de cambiar los gobiernos que no respetan a los ciudadanos. Y a algunos parece molestarles tanto “poder popular”.

Salud y Libertad

domingo, 29 de marzo de 2009

Discurso 29 de marzo en La Coruña contra el aborto

Buenos días a todos,


Es un honor para mí poder dirigirme a vosotros. Porque vosotros representáis valores, conciencia, moral, y compromiso, y eso, en los tiempos que vivimos, empieza a escasear de manera preocupante. Y no hablo sólo de valores religiosos, que son igualmente honorables, sino de valores morales, de compromiso con los demás, y de compromiso con la verdad y con la Libertad.

Mis palabras de hoy no están guiadas por lo políticamente correcto, no quieren poner paños calientes, y no pretenden huir de términos explícitos. Soy liberal, amo la Libertad, y creo que, como dijo alguien más sabio y más preparado que yo, “la libertad es decir a los otros aquello que no quieren oír”. Y eso haré hoy. Empezaré por llamar a las cosas por su nombre: el aborto es una conducta encaminada, objetivamente, a acabar con una vida. Hay quienes ponen etiquetas a la vida, hay quienes valoran la vida en función de parámetros como la dependencia, el desarrollo orgánico, las posibilidades de supervivencia, o la situación económica. Muchos hablan y discuten sobre si el embrión es humano, sobre si se puede considerar persona a un feto, pero nadie se atreve a contradecir, racionalmente, científicamente, que desde la concepción, existe vida, que desde la concepción, zigoto, embrión y feto, son seres vivos, el mismo y único ser vivo, con un código genético único e irrepetible. Animo a muchos a que miren una ecografía de una mujer embarazada y me digan si lo que ven es un ser vivo o no, les animo a que escuchen los latidos monitorizados de un feto y me digan si eso es vida o no. Pero algunos, como digo, le ponen etiquetas a la vida, la califican de buena, mala, digna, indigna, dependiente o autónoma.

Sin embargo, para muchos ciudadanos, entre los que nos contamos los aquí presentes, la vida es un valor en sí mismo. El más alto valor a proteger. Esa y no otra es la premisa básica de la que nacen después otros derechos. No hay derecho más importante que el derecho a la vida. No hay seres vivos que merezcan morir, no hay seres vivos indignos, “viables” o “inviables”. Una sociedad que califica la vida, que la etiqueta, que la prejuzga, que antepone lo social, lo económico, a la vida, una sociedad que reniega del derecho a vivir, es una sociedad moralmente enferma. Todos los seres humanos tienen derecho a vivir. Y es una responsabilidad moral ineludible, proteger el derecho a vivir de todos los seres humanos, pero aún más la de proteger la vida de aquellos que están absolutamente indefensos.

Y permitidme algunas reflexiones sobre la moralidad en la actualidad. Como liberal, entiendo que la libertad no es un medio, es un fin en sí mismo. Y la libertad tiene dos caras inseparables: elección libre y asunción de la responsabilidad de nuestras elecciones. Sin responsabilidad, la libertad se convierte en nihilismo, en bestialismo, nos deshumaniza. Por eso es tan importante diferenciar la norma de la excepción. La norma ha de ser la responsabilidad porque no hay libertad sin responsabilidad. Debemos luchar contra la relajación moral, contra la marea de relativismo, contra los mensajes a nuestros jóvenes basados en el hedonismo sin sacrificio. No enfrentar las consecuencias de nuestros actos, nos hace insensatos, inhumanos, e irresponsables. No es ese el camino que debe seguir una sociedad libre, pues rápidamente dejaría de serlo. Socializar la responsabilidad individual, como pretende este gobierno, es la antesala de la decadencia moral de la sociedad.




La pretendida reforma del aborto propuesta por los partidos de izquierdas en España, pretende, sutilmente, invertir los términos: pretende normalizar el aborto.

El aborto es un fracaso, una tragedia. En primer lugar para el ser vivo no-nacido, al que se mata. En segundo lugar, para las mujeres, que se ven sometidas a la más antinatural de las operaciones: la de eliminar la vida que late en su interior, cuando su cuerpo, y en no pocas ocasiones, su mente, está preparado para todo lo contrario, para dar vida.

Pero la reforma gubernamental propuesta, basada en meros plazos para decidir la vida, encierra una intención más profunda: la de la relativización de la vida. Para conseguirlo, los proabortistas no dudan en tergiversar términos, desinformar, y razonar contra la ciencia y contra la lógica.

En lo jurídico, el gobierno usa una vieja coartada: si una ley no se cumple, en lugar de hacerla cumplir, se cambia.

El aborto, tal y como está regulado en España, es un delito despenalizado en tres supuestos excepcionales. Es decir, la norma es el delito, y la excepción está basada en situaciones límite, en las que el legislador entendió que colisionaban bienes jurídicos. Por eso, el aborto sólo está despenalizado en estos supuestos. Fuera de ésos, no existiendo conflictos surgidos de situaciones límite, el aborto es y debe seguir siendo un delito penado, una conducta socialmente reprobable.

Sin embargo, el cumplimento de la regulación actual, lejos de ser estricto, es un auténtico coladero para que auténticos carniceros acaben matando impunemente fetos, lucrándose con la muerte de manera indecente.

Si la regulación actual del aborto es un auténtico coladero por el que se acaba impunemente con más de cien mil vidas al año, ¿qué propone el gobierno? En lugar de arbitrar medios y reformas que eviten ese coladero inmoral, presenta una norma que, lejos de acabar con el coladero, lo generaliza, lo legaliza, eliminando las excepciones, ideando un modelo en el que el aborto sea la norma y la vida no valga más que un plazo establecido en algún despacho monclovita.

En lugar de invertir dinero público en ayudas a todas las mujeres para que no aborten, en lugar de flexibilizar y favorecer en España la adopción, la acogida, prefieren abrir las puertas al aborto libre, la solución más insolidaria, la solución más antisocial, más reaccionaria. No dudan en gastarse dinero en mejorar sus despachos, pero no creen en las ayudas sociales y las medidas necesarias para evitar el aborto. Por tanto, utilizando el fracaso en el control de los abortos ilegales, pretenden justificar a escondidas el aborto libre, eliminando, precisamente, los controles.

Para abortar, en caso de prosperar la iniciativa del gobierno, dejaría de exigirse una causalidad basada en una situación límite. El aborto pasaría a convertirse en un derecho, en un trámite que se puede realizar si se cumplen ciertos requisitos.

Eso y no otra cosa significa una ley de plazos. De la misma manera que uno no puede sacar el permiso de conducir coches hasta los 18 años, no se podrá abortar después de las 14 semanas. Cumplido este requisito, la causa ya no importa. La vida, antes de las 14 semanas, ya no valdrá nada, sólo existirá un derecho: el derecho a matar impunemente a un feto. Se eliminará la causalidad basada en la excepción, todo se reducirá a justificar una fecha para matar al feto, se negará el bien jurídico protegido, la vida del nasciturus, y se apelará simplemente a una cuestión estética, puesto que no existe ninguna razón científica o moral para determinar la muerte hasta la semana 14 y no hasta la 14 y un día. Y si eso sucede, la muerte habrá triunfado sobre la vida. Se abrirá una ventana más a la amoralidad de la sociedad, y se habrá reducido el bien supremo, la vida, a una cuestión meramente temporal, a un plazo, a una fecha.

De lo que se trata, pues, es de eliminar la marginación y el rechazo social que produce la conducta abortista. Sería, en suma, y de manera sibilina, dar un paso firme hacia el aborto libre y gratuíto que tanto ansía la izquierda. Si cae la barrera moral sobre el aborto, si se “normaliza” legalmente la conducta, si lo “excepcional” se hace “norma”, entonces nada podrá parar el aborto libre, y por extensión, y con la misma base argumental, la eutanasia. La muerte se habrá “normalizado” en España.


Frente a esta concepción desvirtuada de la vida, frente a la cosificación de la vida humana, frente al falso progreso que defiende frustrar el más importante de los progresos, el del embrión hacia su nacimiento, nos alzamos hoy. Frente a la socialización de la responsabilidad individual, muchos exhortamos a que las personas elijan libremente y acepten y enfrenten las consecuencias de sus actos, sobre todo si esa elección libremente adoptada crea una nueva vida, única e irrepetible desde su concepción. Frente a los que defienden que la vida sólo es plena si es autónoma, muchos defendemos la plenitud de la vida misma, el respeto a los dependientes, sean fetos o ancianos, embriones o discapacitados físicos o psíquicos. Frente a los que defienden que antes de nacer no somos personas, muchos defendemos que, genéticamente, somos el mismo ser vivo, individual y único, desde la concepción hasta la muerte, y que tan absurdo es decir que un embrión no es un ser vivo único, con la misma e irrepetible estructura genética, que decirlo de ese mismo embrión cuando se hace niño, joven o anciano. Porque lo que cambia es el formato, pero la esencia, la vida, permanece.

Y por eso es necesario acabar esta jornada de celebración de la vida, de defensa de la razón, de la libertad y del verdadero progreso, alzando nuestra voz por aquellos que todavía no pueden decir sus primeras palabras, alzar la voz alto y fuerte para que se escuchen las voces de los ciudadanos que creen en la vida, para que nuestro mensaje llegue a todos los rincones, con alegría, pero también con la firmeza de quien jamás va a renunciar a sus principios. Por ellos por los que están por venir, en su nombre pido a todos que me acompañéis y gritéis conmigo: ¡VIVA LA VIDA!