martes 26 de julio de 2011

Caso Faisán, ¿colaboración con banda armada?

Ha quedado clara la línea de defensa que los imputados por el caso Faisán, entre otros, nada más y nada menos que el Jefe Superior de Policía del País Vasco y el ex-director general de la Policía, es interpretar el artículo 576 del Código Penal vigente en el sentido de excluír de la aplicación de este tipo penal las conductas de colaboración si los actores del delito no comparten los fines o ideología de la organización terrorista con la que han prestado colaboración. Así al menos lo interpreta, para sorpresa de tirios y troyanos, la Fiscalía General del Estado, a través de la Fiscalía de la Audiencia Nacional, que asimila la línea de defensa de los imputados en este punto. A este respecto, cabría resaltar que el citado artículo se pensó específicamente para los supuestos como el del Caso Faisán, es decir, para los supuestos en los que, sin mediar concurrencia con los fines o ideas de las organizaciones terroristas, alguien realiza un acto de colaboración con éstas. En este sentido, cabe destacar que la interpretación que el Tribunal Supremo realiza de la conducta típica del citado artículo es clara y contundente, y se aleja de la línea de defensa de los imputados del caso Faisán.

Así, la Sala Segunda, de lo Penal, del Tribunal Supremo, en su Sentencia de 22 de mayo de 2009 ofrece una interpretación del citado artículo que, por otra parte, recoge la copiosa jurisprudencia del Supremo en relación con este tipo penal. Dice el Tribunal Supremo que:

1.- "El tipo delictivo descrito en el art. 576 CP, despliega su más intensa funcionalidad en los supuestos de colaboración genérica que favorezcan el conjunto de las actividades o la consecución de los fines de la banda armada, constituyendo su esencia poner a disposición de la organización, conociendo sus métodos, informaciones, medios económicos y de transporte, infraestructura o servicios de cualquier tipo, que aquélla obtendría más difícilmente sin dicha ayuda externa, prestada precisamente por quienes, sin pertenecer a ella, le aportan su voluntaria colaboración, prescindiendo en todo caso de la coincidencia de los fines."

2.- Se trata de un delito de "mera actividad o peligro abstracto, como se deduce del último párrafo del apartado segundo del precepto (cf. SSTS 1230/1997, 197/1999 o 532/2003).

3.- "También se ha puntualizado (STS 800/2006, de 13 de julio), que el delito de colaboración con banda armada, organización o grupo terrorista exige que la aportación sea objetivamente relevante, pero no que como consecuencia de ella se alcance el éxito pretendido. Es decir, basta que la acción sea potencialmente eficaz. Pero también es necesario que se describa suficientemente cuál es el acto de colaboración, sin imprecisiones ni vaguedades."

4.- "Son notas distintivas del delito de colaboración -entre otras, STS 29 de noviembre de 1997 -, a) su carácter residual respecto del delito de integración; b) es un tipo autónomo que supone un adelantamiento de las barreras de protección por razones de 166/536 política criminal, de suerte que si los actos de colaboración estuvieran relacionados, causalmente, con un hecho delictivo concreto se estaría en el área de la participación en tal delito -nuclear o periférico- pero no el de la colaboración; c) por ello, es un delito de mera actividad y de riesgo abstracto que se suele integrar por una pluralidad de acciones por lo que tiene la naturaleza de tracto sucesivo, el propio tipo penal se refiere a la colaboración en plural «...son actos de colaboración...» y d) se trata de un delito doloso, es decir, intencional en el sentido de que el dolo del autor debe conocer y querer la colaboración que presta a la banda armada, estando incluido el dolo eventual para colmar las exigencias del tipo.

5.- "La esencia del delito de colaboración con banda armada consiste en poner a disposición de la misma, conociendo sus métodos, determinadas informaciones, medios económicos o de transporte, infraestructura o servicios de cualquier tipo, que la organización obtendría más difícilmente -o en ocasiones le sería imposible obtener-, sin dicha ayuda externa, prestada precisamente por quiénes, sin pertenecer a ella, le proporcionan su voluntaria aportación."

6.- "El delito de colaboración con banda armada incluye aquellas acciones que, realizadas voluntariamente con este fin, facilitan cualquier de las actividades de la organización, y no solamente las acciones armadas. Y ello prescindiendo de la coincidencia de fines, pues lo que aquí se sanciona no es la adhesión ideológica ni la prosecución de determinados objetivos políticos o ideológicos, sino el poner a disposición de la banda armada determinadas aportaciones, conociendo que los medios y métodos empleados por la organización consisten en hacer uso de la violencia, es decir, del terror y de la muerte"

Analizado lo anterior, y teniendo en cuenta que nadie niega el "chivatazo" a la ETA, sino que se pierden en determinar las responsabilidades penales de cada uno de los imputados en la participación del citado hecho cierto (la llamada a Joseba Elosúa para "avisarle" de que le estaban siguiendo), cabría hacerse las siguientes preguntas:

1.- ¿Conocían los mandos policiales las actividades que llevaba a cabo la banda terrorista ETA en España? Es decir, ¿conocían cuál era la procedencia del dinero que se pretendía hacer llegar a la banda?¿conocían a qué iba a ser destinado? La respuesta es obvia: más de 30 años asesinando a casi mil personas y extorsionando a empresarios y personas en el País Vasco hacen impensable cualquier ignorancia exculpatoria en los imputados del caso Faisán.

2.- Siendo un delito de mera actividad o de peligro abstracto, es decir, siendo innecesario que el chivatazo haya tenido o no el resultado pretendido, bastando con que éste se haya producido, ¿tiene relevancia el hecho de que, con posterioridad, y en una operación ajena a los hoy imputados, se procediese a la detención de Elosúa y otros?

3.- Si fuese requisito indispensable la coincidencia de fines e ideas con la banda terrorista para que exista delito de colaboración con banda armada, ¿para qué existiría en el Código Penal un delito específico de integración en banda armada que exige ESPECÍFICAMENTE "participar en sus fines, aceptar el resultado de sus actos y eventualmente realizar actos de colaboración que, por razón de su integración, se convierten en actividades que coadyuvan a la finalidad que persigue el grupo."?

Todo ello sin olvidarnos del texto recogido en el artículo 576 bis 1 : "El que por cualquier medio, directa o indirectamente, provea o recolecte fondos con la intención de que se utilicen, o a sabiendas de que serán utilizados, en todo o en parte, para cometer cualquiera de los delitos comprendidos en este Capítulo o para hacerlos llegar a una organización o grupo terroristas, será castigado con penas de prisión de cinco a diez años y multa de dieciocho a veinticuatro meses." y en el artículo 576 bis. 2: "El que estando específicamente sujeto por la ley a colaborar con la autoridad en la prevención de las actividades de financiación del terrorismo dé lugar, por imprudencia grave en el cumplimiento de dichas obligaciones, a que no sea detectada o impedida cualquiera de las conductas descritas en el apartado primero de este artículo, será castigado con la pena inferior en uno o dos grados a la prevista en él.

miércoles 18 de mayo de 2011

Democracia Real....¿ya?

He leído las propuestas de democraciarealya y....¡qué horror! Estos chicos no se han enterado de nada. Punto uno: demuestran no tener ni idea de lo que es el mercado o el capitalismo, porque lo que hoy tenemos en España dista mucho de ser libre mercado, y así nos va.

Punto dos: demuestran una total incoherencia, pues piden al mismo tiempo democracia real y aumento del Estado, lo que es, en sí mismo, una contradicción en los términos.

A mayor poder estatal, mayor poder de la casta política, luego menos poder a los ciudadanos y menos democracia. De libro, estos no se enteran de nada. El capitalismo no es el problema, es la solución. Más libertad y menos Estado. Esa es la única manera de salir de este atasco. Si hemos llegado a este nivel de corrupción, desastre moral y económico es, precisamente, porque nos hemos olvidado de los valores realmente importantes: el esfuerzo, la responsabilidad individual, la defensa de la libertad y la oposición frontal a la intromisión del Estado en decisiones que, por definición tienen un carácter individual: cuándo quiero jubilarme y cómo quiero asegurarme mi pensión, qué tipo de enseñanza quiero para mis hijos, qué idioma oficial quiero hablar, qué quiero comer o fumar,qué sistema sanitario quiero contratar, cuántas horas quiero trabajar, qué tipo de moral quiero para mi familia...y tantas otras. No menos importante es la claudicación ante ideologías identitarias, que fragmentan en lugar de unir, que exaltan constantemente la diferencia y aplastan lo común.

Y todas estas renuncias nos han traído como consecuencia una casta política que se sabe intocable, pues ve cómo los ciudadanos imploran su clemencia en lugar de luchar por su propio destino. ¿Cómo se va a regenerar la política española si sólo sabemos llorar a los políticos para que nos ayuden?

No se entiende que estos chicos pidan "cadenas" para solucionar los problemas: que si expropiación de viviendas por el Estado, que si jubilación a los 65 "por narices", que si el Estado debe decidir dónde deben invertir los bancos, que si ¡banca pública!, que si reparto del trabajo "por ley",que si ayudas al alquiler, que si subsidios...o sea menos Libertad para todo y más poder de decisión al Estado. ¿Y éstos son los que se quejan de los políticos? ¡Pero si les quieren dar TODO el poder!
¿Cómo se puede engañar así a la gente? ¿Cómo se puede pedir democracia real al mismo tiempo que se le pretende otorgar todavía más poder a los políticos, o sea, al Estado? ¿Cómo se pueden plantear como solución al problema de la banca....¡que los políticos se metan a banqueros!? ¡Pero si ellos han sido los que han quebrado las cajas!

¿No será el problema, precisamente, que NO HAY LIBRE MERCADO y que el poder político en España, o sea, el sector público, HA CRECIDO DESMESURADAMENTE y se ha metido a regular hasta nuestras decisiones más íntimas? ¿No sería más razonable pedir LA REDUCCIÓN DEL ESTADO, DE LAS ADMINISTRACIONES, DEL PODER DE LOS POLÍTICOS, en fin? Pues no, señores, estos tíos pretenden justo LO CONTRARIO. Lo dicho, estos chicos deberían cambiarse el nombre, deberían llamarse "República Democrática Española" en homenaje a la Alemania comunista o a la "democracia" popular cubana, que tanto gusta a personajes del movimiento como Willy Toledo. Estos tíos suenan más rancios que Tomás Gómez, que ya es decir... Por favor, señores, la solución no está en el intervencionismo, origen de esta crisis.

Más Libertad, y menos Estado. El capitalismo no es el problema, es la solución.

Salud y Libertad

jueves 24 de marzo de 2011

La carcajada del Faisán

Ha vuelto. Tras unos días de descanso, dizque por enfermedad, el rasputín Rubalcaba regresó al Parlamento para hacer lo de siempre: escurrir el bulto, y esquivar las ráfagas que disparan desde la bancada de la oposición. Ni un mal gesto, ni una sola explicación, ni una sola muestra de respeto hacia la cámara de representación de la soberanía nacional. Pero esta vez ha ido un paso más allá: se ha permitido tomar a chirigota las preguntas de la oposición sobre un asunto tan grave como el "caso Faisán", el chivatazo a la ETA, desde el Ministerio del Interior, avisando a los etarras de una operación policial contra su red de extorsión.

Poco le importa al eterno vicepresidente el hecho de que, desde su Ministerio, alguien se "chivara" a la ETA, esa banda de asesinos de españoles. Poco le importa que ese chivatazo permitiera a ETA seguir recaudando dinero para armarse y matar españoles. Poco le importa que la imagen de la Policía se haya visto quebrada por el episodio más nauseabundo de su historia.

Claro que poco le importó hace siete años manipular a favor del PSOE el mayor atentado de la historia de España, afirmando que "el mejor homenaje a las víctimas" del 11M era investigar hasta el final la masacre...para, llegado al gobierno, afanarse en que no se sepa la verdad de aquella matanza. Ya se sabe: España no se merece un gobierno que nos mienta...salvo que sea socialista.

El hombre que carece de escrúpulos ha vuelto. Lo mismo ejerce de portavoz de un gobierno que montó un grupo terrorista para, supuestamente, acabar con ETA (al final ETA siguió donde estaba mientras algunos se llenaron vergonzosamente los bolsillos con los fondos reservados), que justifica un "proceso de paz", o sea de negociación, con los asesinos etarras.

Con todo, lo más preocupante del personaje, amén de él mismo, son sus palmeros. Escuchar a la tercera autoridad del Estado, al Presidente del Congreso, decir que le costó contenerse y no estallar en carcajadas tras la última gracieta parlamentaria de Rubalcaba sobre el caso Faisán, es un claro síntoma de la clase política que padecemos. Y es un claro síntoma de lo que le duelen a este PSOE las víctimas del terrorismo etarra.

España se merece un Ministro del Interior que no se ría mientras le preguntan porqué, desde su ministerio, se avisó a la ETA para que no fueran detenidos los encargados de su sistema de financiación. Para que ETA, en definitiva, pudiera seguir recaudando el dinero necesario para continuar masacrando españoles.

Dicen de Rubalcaba que es inteligente, a pesar de que su gestión ha resultado ser un fracaso allá por donde ha pasado. Dicen que es es un gran estratega, a pesar de ser una máquina de perder congresos internos en el PSOE. Dicen que es un político con sentido de Estado, a pesar de haber sido el portavoz del GAL. Dicen que por todo lo anterior, puede llegar a ser Presidente de España. Esperemos que no llegue ese día.

No quisiera tener que escribir en el futuro que España tiene un presidente del Gobierno que se permite hacer chistes y gracietas sobre la tumba de más de mil españoles.

Salud y Libertad

jueves 23 de diciembre de 2010

¿El fin de la normalización lingüística?

Importantísmos fallos del Tribunal Supremo sobre el uso del castellano como lengua vehicular en los centros docentes de Cataluña, y, por extensión, del resto de España con una situación de cooficialidad de lenguas. El Tribunal Supremo sienta Jurisprudencia en tres aspectos esenciales sobre el uso del castellano como lengua vehicular:
1.- Los ciudadanos tenemos derecho a que el castellano sea lengua vehicular en el sistema educativo.
2.- Si las administraciones en las que coexisten dos lenguas oficiales, consideran que debe otorgar un trato de favor a alguna de ellas, éste debe cumplir dos requisitos esenciales:
a) Dicho trato de favor no puede suponer en ningún caso que el castellano quede relegado a un porcentaje que haga ilusoria su consideración de lengua vehicular (como si se tratara del estudio de una lengua extranjera)
b) El trato de favor tendrá, en todo caso, carácter transitorio, hasta la consecución de la conjunción lingüística o bilingüismo integral, único que garantiza el principio de lealtad institucional entre administraciones públicas. Es decir, el objetivo normalizador ha de ser que la proporción en el uso de las lenguas cooficiales sea equivalente
3.- Los padres tienen derecho, si así lo demandan, a que los centros les dirijan las comunicaciones también en castellano.
En conclusión, el Tribunal Supremo, expulsa del sistema educativo la imposición monolingüe, que margina a los ciudadanos castellano/hablantes, e impone, en todo caso, un claro límite a las políticas de normalización lingüística de las administraciones.
Así, siendo cierto que deja al arbitrio y competencia de la administración el establecimiento de políticas lingüísticas de discriminación positiva favorable al catalán, en función del grado de normalización de la sociedad catalana, no es menos cierto que limita dichas políticas, temporalmente, al establecer su carácter transitorio, normativamente, al obligar a la motivación suficiente de tales políticas, y delimita la finalidad y objetivo de las mismas: la consecución de un bilingüismo integral, modelo constitucional que garantiza el principio de lealtad constitucional entre Administraciones Públicas.
¿Estamos, por tanto, ante el fin de las políticas de normalización lingüística? En mi opinión, estas sentencias no acaban con dichas políticas, pero sí las dejan heridas de muerte, al establecer que su objetivo no puede ser, en ningún caso, el establecimiento de una educación monolingüe, y, por tanto, deja fuera del ordenamiento jurídico aquellas políticas que pretenden marginar a los ciudadanos castellano/hablantes en aquellas regiones en las que éste convive con otra lengua oficial.
Pero hemos de recordar aquí, una vez más, que una sentencia que no se ejecuta es, simplemente, papel mojado. Y en este sentido, la casta gobernante catalana (la saliente y la entrante) ya se ha apresurado a decir públicamente que no acatarán las sentencias del Supremo, negando incluso a éste competencia para inmiscuirse en sus políticas lingüísticas. Y esto coloca el problema, de nuevo, en el ámbito político: ¿qué partido político nacional se comprometerá a hacer cumplir estas sentencias? ¿quién se atreverá a meter en cintura a la nueva Generalidad de Cataluña?¿los mismos que necesitarán sus votos para gobernar en España? Veremos.

Salud y Libertad

lunes 20 de diciembre de 2010

Educación y Libertad

El jueves pasado el Tribunal Constitucional publicó la sentencia sobre el recurso de amparo 7509/2005 presentado por unos padres cuya opción para la educación de sus hijos fue la de educarlos en casa, el conocido “homeschooling”, un fenómeno de carácter internacional cada vez más aceptado y regulado en los países de nuestro entorno cultural.
La sentencia se pronuncia sobre la interpretación de los apartados uno dos y tres del artículo 27 de la Constitución española, relativos al derecho a la educación, el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones morales o ético/religiosas, y el papel de los poderes públicos en la garantía de tales derechos.
Para el TC, “el derecho a la educación en su condición de derecho de libertad no alcanza a proteger, siquiera sea prima facie, una pretendida facultad de los padres de elegir para sus hijos por razones pedagógicas un tipo de enseñanza que implique su no escolarización en centros homologados de carácter público o privado.”
Es decir, el TC consagra el principio de “educación es igual a escolarización”, o lo que es lo mismo, “no hay educación fuera del Estado”
Por si no quedaba suficientemente claro, el TC concluye que “La educación a la que todos tienen derecho y cuya garantía corresponde a los poderes públicos como tarea propia no se contrae, por tanto, a un proceso de mera transmisión de conocimientos [cfr. art. 2.1 h) LOE], sino que aspira a posibilitar el libre desarrollo de la personalidad y de las capacidades de los alumnos [cfr. art. 2.1 a) LOE] y comprende la formación de ciudadanos responsables llamados a participar en los procesos que se desarrollan en el marco de una sociedad plural [cfr. art. 2.1 d) y k) LOE] en condiciones de igualdad y tolerancia, y con pleno respeto a los derechos y libertades fundamentales del resto de sus miembros [cfr. art. 2.1 b), c) LOE].
El TC ha consagrado, pues, la idea de que sólo el Estado es “capaz” de garantizar un libre desarrollo individual, democrático, y respetuoso con los derechos fundamentales”, finiquitando, de esta manera, el derecho a la libertad de educación en nuestro país. Para el TC, los ciudadanos somos una especie de bárbaros a disciplinar, pues no somos capaces de garantizar, para nuestros propios hijos, una buena educación en valores. Esa labor divina corresponde, según nuestro TC, al sacrosanto Estado. Porque, en última instancia lo que esta nefasta sentencia viene a sancionar es algo tan sencillo como que nuestros hijos, su educación, sus principios, sus valores, no son nuestros. Antes al contrario, nuestros hijos son propiedad exclusiva del Estado, al menos, y de momento, durante la enseñanza obligatoria.
Una vez más, el TC estira y deforma el espíritu del texto constitucional, y lo interpreta de manera socialista, vetando cualquier atisbo de parcela de independencia a los ciudadanos, en este caso a los padres, para decidir sobre su vida, hacienda y familia. Gracias al TC, nuestra Constitución es, cada vez más, una prisión y no una liberación.

Salud y Libertad

sábado 4 de diciembre de 2010

España se asoma al precipicio

España se descontrola por momentos, absolutamente desnortada y sin gobierno. La situación empieza a ser ya altamente preocupante. En un plazo de horas, sino minutos, esto puede venirse abajo definitivamente. No puede uno sino comprobar con tristeza cómo un personaje tan estulto y siniestro a partes iguales, como José Luis Rodríguez Zapatero, dilapida el esfuerzo, la historia y la capacidad de una nación milenaria como España, empeñando a una generación de españoles y muy probablemente a sus hijos.

250.000 ciudadanos dejados a su suerte en los aeropuertos, el vicepresidente Rubalcaba, el mismo que nos martilleó en plena crisis del 11M con aquello de que "España se merece un gobierno que no mienta", el mismo que negaba el GAL, dando ruedas de prensa SIN PREGUNTAS, el presidente ZP subiendo impuestos a hurtadillas, tomando medidas impuestas por la UE y USA, quitando el caramelo de las subvenciones precisamente a aquellos que más las necesitan, dejando a miles de ciudadanos sin ningún tipo de ingresos mientras subvenciona múltiples asociaciones inútiles, los Guardias Civiles cabreados y obligados a poner multas, el gobierno en pleno arrodillado ante Marruecos, la lista de parados aumentando mientras se sigue despilfarrando el dinero público, recortes de las pensiones por decreto, ministras que se inventan custodias de hijos por ley, clausuras gubernamentales de lugares de culto católico, y constantes guiños al culto musulmán...

Con nuestra credibilidad internacional por los suelos, con nuestros acreedores externos cada vez más cabreados y con menos ganas de pagarnos las facturas pendientes, con unas comunidades autónomas convertidas en taifas de iure y de facto, verdaderas máquinas de despilfarrar, con un gobierno que cuestiona permanentemente el concepto de nación, reescribiendo la historia, y que sube los impuestos de la gasolina y del tabaco...para luego no dejarnos fumar o invitarnos a usar el transporte público. Con este panorama tan sombrío, España se asoma cada vez más al precipicio. Caminamos por el alambre, y corremos serio peligro de que alguna chispa haga arder la pira del descontento popular.

Alguien debería convencer de alguna manera a este gobierno de que no puede permanecer en el poder ni un minuto más. La supervivencia política de este gobierno va ligada al desastre nacional más absoluto. Cuanto más tiempo este PSOE en el poder, más cerca estaremos de la debacle. Nuestras crisis (la moral, la económica y la institucional) tienen un siniestro y diabólico catalizador: José Luis Rodríguez Zapatero. Un personaje que ha destapado la peor de las herencias de la izquierda en España: revanchista, ignorante, sin saberse superado por la situación a la que nos ha llevado su ineptitud.

La salida de la crisis será dura, costará muchos sacrificios, pero una cosa está clara: con Zapatero es absolutamente imposible. Este presidente es muy capaz de aguantar en el cargo sin pestañear mientras el edificio se le viene abajo. ¿Estamos los españoles dispuestos a suicidarnos con este personaje? Es hora de que los ciudadanos hablen en las urnas. Es mucho lo que está en juego. Nada más y nada menos que España.

lunes 11 de octubre de 2010

El día de España, el día de los españoles

12 de octubre de 2010, día de la Hispanidad, día de España y de su cultura milenaria, su influencia y su historia. Día de celebración por nuestra innegable importancia en el desarrollo de Occidente, de nuestro sello eterno como puente entre Europa y América. Somos una antigua y gran nación, y debemos celebrarlo con naturalidad y sin complejos.
Pero precisamente hoy debemos recordar que la historia de los pueblos no es sino la historia de sus gentes, de sus ciudadanos. Y por ello, las naciones dependen de la fortaleza de su sociedad civil, de sus valores y de su empeño en la defensa de los derechos individuales.
Hoy, en el día de España y de la Hispanidad, debemos recordar los valores que fundan las grandes naciones. Valores como la libertad, la responsabilidad, el trabajo y el esfuerzo, la solidaridad, la grandeza de los afectos comunes frente a los localismos y aldeanismos.
Y todos estos valores se encuentran en cada uno de nosotros como personas, como individuos. Debemos tomar de nuevo conciencia de que una sociedad es un conjunto de individuos organizados, pero libres en su empeño por alcanzar sus metas individuales. Y que la mejor manera de conseguir esos medios es la cooperación, el intercambio libre, y el respeto por la Vida, la Libertad, y la Propiedad.
Y es necesario que España inicie la senda de la regeneración, de la limitación del poder, de la exigencia de límites al poder de los gobiernos. Reivindicar un poder limitado que se justifique en la garantía de nuestros derechos, y no en su administración. Somos propietarios de nuestra Libertad, no inquilinos.
Y esta regeneración no es un simple cambio de gobierno, sino un cambio de sistema, de su raíz, de su fundamento. España necesita cuestionarse temas que hoy se dan por irrebatibles. Necesitamos cuestionarnos si el modelo institucional que nos hemos dado es, no sólo lógico, o eficiente, sino moral. Necesitamos cuestionarnos si debemos mirar siempre al Estado, en cualquiera de sus formas (Central, Autonómico o Local) para que nos solucione los problemas, o si, por el contrario, debemos limitar su poder, eliminar administraciones y exigir que se liberen las fuerzas sociales, para que sea el mercado, o sea, los ciudadanos, quienes puedan buscar sus propias soluciones. Necesitamos cuestionarnos si nuestro dinero, la consecuencia de nuestros esfuerzos, debe estar en manos de los políticos, o en manos de los inidividuos y de las familias que lo han ganado.
Porque el principal problema de España lo constituye hoy su sistema político, su casta política, su hipertrofiado estatismo, su metástasis intervencionista que afecta ya a las unidades organizativas más simples.
Antaño luchamos por nuestra dignidad y nuestra independencia como nación. Luchamos contra el invasor. Y la lucha no la ganaron las administraciones, no la burocracia, rendida al francés, sino las Juntas, la sociedad civil organizada en defensa de su independencia. Hoy, doscientos años después, España necesita de nuevo luchar por su independencia, por su ciudadanía, por su libertad. Y, como antaño, es utópico encargar en exclusiva esa lucha a nuestros burócratas, a nuestras hipertrofiadas y corruptas administraciones que viven, precisamente de que nada cambie.
Hoy, como hace doscientos años, el futuro de España está en los propios españoles, en sus ciudadanos. Porque España no es un Estado, no una Comunidad Autónoma, no un Ayuntamiento. España es, en esencia, el conjunto de millones de españoles que la forman. Y toca volver a remangarse y recordarle a nuestros políticos que ellos “trabajan para nosotros” y no “nosotros para ellos”. Hace falta no sólo decírselo, sino exigírselo.
Ayer fueron Juntas contra el francés, ¿por qué no hoy juntas ciudadanas contra el intervencionismo estatal, contra el relativismo moral, y contra la negación de España, de su historia, de sus raíces, contra la resignación de ver cómo se niega el futuro a las próximas generaciones con políticas de endeudamiento, gasto público, subsidios y estrangulamiento de la iniciativa privada y del ahorro de los españoles con subidas de impuestos para pagar la factura del despilfarro?
Hoy, en el día de la Hispanidad, España necesita despertarse, unirse, desperezarse y empezar a luchar por su supervivencia como nación próspera, liberal, occidental y democrática. Y eso pasa por potenciar la trama de afectos entre sus ciudadanos de todas las regiones, pasa por alentar y promover el movimiento ciudadano, de organizaciones y asociaciones que exijan a nuestros representantes el cumplimiento de sus mandatos, que les exijan decir la verdad, que les exijan no interferir en la vida privada de los ciudadanos, que les exijan no expropiar su esfuerzo y su ahorro vía impuestos para apuntalar castas parasitarias.
Porque el mejor homenaje a España en el día de la Hispanidad, es recuperar el poder ciudadano. Es recuperar, en esencia, el sentido común, la unión entre sus gentes, el fortalecimiento de los elementos que nos unen, de nuestro patrimonio cultural, de nuestra lengua común, dentro del respeto más absoluto a la libertad individual. Recuperar la confianza en el individuo y en la familia como verdaderos motores del progreso de una nación.
Porque la meta más honorable para un español debería ser luchar porque, una vez más, España y Libertad vuelvan a ser sinónimos. Somos españoles. Podemos.
¡Viva España!